Cuando las desgracias empezaron a caer en el escenario no podía saber si conocías todas mis canciones, así que tocamos una de las tuyas. Cuando empezamos con Los chicos de júpiter tienen ojos de mono , alguien gritó tu nombre y no voy a jurar que no fui yo. Todos sabíamos que no se trataba de mi, ni de la banda realmente, sino de lo mucho que la gente esconde en las canciones y lo poco que se queda en las palabras.
Reseña libro: La Mestiza, por Kal-El
Hace 2 años